Al principio hubiera preferido que fuera una pesadilla.
Estaba comprometida con mi compañero de grupo, el tipo grosero que se mostró agresivo en el bosque.
No hay duda de ello: ambos estƔbamos completamente desprevenidos ante este repentino anuncio.
Pero, ¿quĆ© pasaba con esa mirada juguetona en su rostro? ¿Estaba disfrutando de esto?
Iba a mantener esta falsa unión hasta que mi familia se viera involucrada en el secuestro de su gente.
Aunque no tenĆa nada que ver conmigo, mi corazón latĆa incontrolablemente cuando me dijo que me largara.
No era su culpa, y lo que necesitaba hacer era arreglar las cosas: liberar a los inocentes experimentos y aclarar los malentendidos que no deberĆan existir.
Sin embargo, cuando la dosis final del suero de lobo fue inyectada a la fuerza en mi cuerpo, me di cuenta de que todo habĆa terminado... maldita sea.
En el momento en que cerré los ojos, pedà un deseo: que esta pesadilla también pudiera ser un hermoso sueño.
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